4 de febrero de 2005

Tabernas y posadas de Robleda

Una vez hemos esbozado a grandes rasgos la ciudad de Robleda, es momento de pasar a detallar algunas de las localizaciones más importantes de la villa así como sus principales establecimientos y comercios.

Empezaremos por las posadas y fondas del pueblo, si os parece.

Las tabernas y posadas son uno de los lugares más habituales y tópicos de cualquier ambientación que se precie. No en balde, será en los caldeados salones y comedores de las posadas donde nuestros aventureros se relacionaran más comúnmente con los parroquianos y habitantes de la villa. También aquí podrán descansar, comer un bocado y hacerse eco de los chismes y rumores que circulan por Robleda, incluso, como es natural, recibirán encargos y propuestas de trabajo, hasta es posible que se vean envueltos en la típicas riñas de borrachos. En unas pocas palabras: las posadas son el epítome de las ambientaciones de fantasía medieval.

En Robleda, ubicadas en la plaza principal del burgo (Plaza Grande) existen dos posadas de parada y fonda, la una muy próxima a la otra:

Los Gamos de la Marca del Este (Los Gamos).
Es un edificio, como se ha dicho, de tamaño considerable. La posada está limpia, bien cuidada y el precio es razonable. Marcus Brek (humano Ept 3; 12 puntos de golpe; Oficio /posadero/ +7), el propietario, es un hombre simpático y parcialmente calvo, con cara mofletuda y una barriga enorme. Empieza a tener arrugas en las mejillas y en la piel que rodea los ojos, y la barriga le cuelga por encima del cinturón. Marcus es muy cordial con los viajeros y les indica con gusto la manera de llegar a cualquier lugar de la villa. La posada tiene 25 habitaciones, una cifra nada desdeñable, pero, como se sabe, Robleda es una parada asidua de muchos de los viajeros de la atestada Ruta del Comercio o Camino de la Manticora. Aunque limpia y segura, la posada y las habitaciones están casi completamente desprovistas de decoración, dando la sensación de monotonía y sencillez. La posada no tiene establos, pero los Establos de Marcablanca del otro lado de la calle son bastantes grandes y bien dotados.

Parada de Robleda (La Parada).
La Parada tiene bien merecida fama por su excelente servicio de comidas, sus delicados vinos y su incluso mejor brandy. Aunque los precios son más o menos el doble de lo normal, todo lo que hay aquí es de la mejor calidad. Además de la comida, Jasmine Welk actúa aquí todas las noches, lo que atrae a grandes multitudes. El lugar está dirigido por un mediano llamado Lorath Quill, quien contrata a una serie de chicas como camareras para responder a las demandas de la gente. La esposa de Lorath, Mirabelle (Ept 4; puntos de golpe 14; Oficio /cocinero/ +4), hace toda la comida, con la ayuda de sus tres hijas Laura, Riana y Bethany (cada una Ept 1; 5 puntos de golpe, oficio /camarero/ +4). La Parada es un lugar muy bueno para conocer a la gente de la ciudad de Robleda y oír los diferentes rumores y noticias que circulan por las calles.

Como hemos visto, ambos son lugares acogedores y cálidos, de buen comer y mejor beber. Sus parroquianos son tranquilos y afables, aunque, de vez en cuando, tengan algo más que palabras por algún asunto sin importancia, generalmente problemas menores concernientes a lindes o pastos.
Ambas posadas son edificios de doble planta. La planta baja construida en mampostería sólida, de muros gruesos. Sobre estos se alzan los estantes de madera de la planta superior, que acoge los aposentos de los huéspedes.
Aparte de estos dos establecimientos existen dos pequeñas tabernas de bodega en la villa. Una de ellas, La Escudilla, está situada a las afueras, extramuros, muy frecuentada por labriegos y hombres del agro.
La otra taberna, llamada El Farallón, está situada en un callejón lateral (Corto del Burgo), muy próximo a la Plaza Grande. El Farallón es poco más que un pequeño cuartucho, en un sótano húmedo y oscuro, donde suelen juntarse a beber y bravuconear, alguaciles, Guardas de Vecería y algún que otro Dragón, entre otros hombre rudos.

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