6 de octubre de 2005

Área de recepción


Una habitación enorme se abre ante vosotros. El techo es altísimo, casi no se puede ver, sumido en la penumbra. Esta cámara parece como una antesala de recepción, a la manera de un patio de armas de una fortaleza convencional. En mitad de la pared oeste podéis ver una puerta grande de madera que se mantiene cerrada. A cada lado de esta hay sendos ganchos metálicos en las paredes, imitando garras horribles, dispuestos para sujetar antorchas o similares. En la pared del norte hay una puerta enorme, cuyas dos hojas permanecen abiertas hacia fuera. Apostados en cada extremo de la misma, hay dos guardas orcos.

*[Escuchar CD 12. Al otro lado de la puerta podéis oír alguno gruñidos y movimientos de varias criaturas.]

ORCOS DE LA FORTALEZA ABANDONADA (2)+(4)
Dados de Golpe: 4d10+3 (guerreros nivel 4), 36 puntos de golpe. Iniciativa: +4 (Iniciativa mejorada). Velocidad: 20 pies. CA: 18 (+5 cota de malla, +2 escudo grande madera, +1 DES). Ataques: espada larga +7 c/c, lanza corta +7 c/c, lanza corta +3 distancia. Daño: espada larga 1d8+2; lanza corta 1d8+2. Salvaciones: FORT +6, REF +2, VOL +2. Características: FUE 16, DES 13, CON 14, INT 9, SAB 12, CAR 8. Habilidades: montar +6, nadar +4, trepar +4, saltar +4, avistar +4, escuchar +4. Dotes: Iniciativa mejorada, lucha a ciegas, soltura con un arma (espada larga), dureza. VD: 3.

5. Cámara de la guardia
Todo el mobiliario que había en esta pequeña cámara ha sido vandalizado y destruido, tan sólo quedan los restos de un banco de madera alargado que aún persiste, muy deteriorado, en la pared sur. Hay restos de comida y suciedad por doquier, así como pequeños maderos y restos de muebles destrozados. Hay varios sacos de pieles en los rincones de la estancia, así como algunos utensilios personales de la guardia, como cuencos de arcilla, bacines, cuchillos y otras baratijas sin valor. Colgado del techo, en el rincón noroeste de la habitación, hay una jaula de juncos y en su interior, casi sin poder moverse, un gran pájaro negro.

Corredor interior de la fortaleza
Una vez franqueada la enorme puerta doble, podéis observar una gran corredor que se extiende a derecha e izquierda, con una anchura aproximada de 20 pies y una altura similar. Casi enfrente de vosotros, unos diez pies hacia la izquierda, situada en el muro norte del corredor, hay una puerta sencilla de madera.

4 de octubre de 2005

La fortaleza abandonada

En una loma grande y chata, que cierra una pequeño valle por el norte, se asoma el viejo faro de vigía de la subterránea Fortaleza de la Frontera. Incluso desde el camino que serpentea hasta la puerta de entrada, la torre cormita, que sale como una espada clavada en la montaña para elevarse en el aire, es una visión impresionante. Almenas desbastadas y destruidas coronan los muros del faro de Ciudadela como dientes de una calavera. Dos grandes muros semi derruidos flanquean el portón de entrada del complejo fortificado, que se abre y ensancha según avanzan los muros hacia el interior de la loma, hacia el norte. El terreno en pendiente de alrededor de la montaña ha sido sembrado de estacas y abrojos, haciendo muy complicado que nadie se aproxime por otro lado que no sea el vigilado camino.

1. La puerta de entrada
Un corredor ancho y pavimentado se abre entre dos muros masivos, dispuestos a izquierda y derecha y provistos de saeteras. Unos 20 pies hacia dentro del corredor podéis observar una enorme rastrillo dispuesto sobre la gigantesca puerta que daba acceso al interior del fuerte. Éste se mantiene elevado gracias a dos enorme troncos que han sido dispuestos para sujetarlo, dejando un hueco hábil de unos cuatro pies, entre el masivo rastrillo de hierro y madera y las grandes baldosas de granito del pavimento. La recias y gruesas cuerdas que sostenían los aparejos y poleas del mecanismo de apertura y cierre de la puerta de entrada hace tiempo que desaparecieron. Según os adentráis colina adentro, la oscuridad se hace más intensa.

2. El faro (torre)
Este largo y ancho corredor acaba en un extraño muro inclinado que ha sufrido un derrumbamiento considerable. La larga sala está completamente llena de cascotes de piedra, suciedad y grandes maderos y vigas de sustentación que se han desprendido de los muros. Unos pocos pájaros han anidado entre las rocas del techo y las paredes más altas, saliendo al exterior por diminutos agujeros en el muro inclinado que comunican con la ladera exterior de la montaña.

3. Sala de control de la puerta
Esta sala corredor alargada, corre paralela al ancho pasillo de entrada a la fortaleza subterránea. Numerosas saeteras están dispuestas para poder disparar armas a su través y así batir el pasillo y defender la entrada ante un posible ataque a la puerta. Desde este pasillo también se accionaba el sistema de apertura del rastrillo, y aunque las poleas y ruedas dentadas del mecanismo parecen intactas, las gruesas cuerdas que lo accionaban han desaparecido.