29 de septiembre de 2006

La Mansión de los Pulanti

Decididos a hacerse cargo de las tareas encomendadas -tanto por Galeon como Penélope-, nuestros aventureros comienzan a recopilar información acerca de los Pulanti. La vieja enemistad entre las dos familias -Kilarkarin y Pulanti- es la única pista fiable de la que disponen para encontrar a Albian. Tal vez los Pulanti decidieran quitarse de enmedio a la competencia, eliminando al heredero de Galeon. Por otro lado, la desaparición de la vida pública de los Pulanti, de un tiempo a esta parte, no hace más que incidir en la sospecha. Pero, ¿quiénes son los Pulanti?.

Hace cientos de años, los Pulanti se trasladaron desde Fronda (Viridistán) para buscar fortuna en la villa de Robleda. Aunque sus inicios como tratantes de ganado fueron difíciles, no tardaron en hacerse un hueco en el mercado y amasar una considerable cantidad de dinero. Dinero con el que pudieron adquirir una valiosa propiedad en la ribera del Arroyosauce.
Los Pulanti habían sido siempre una parte activa y respetada de la sociedad robleña, participando en todos sus órganos de gobierno, incluyendo el Consejo de Vecería. Famosas eran sus concurridas y animadas recepciones, así como sus decadentes fiestas y generosos ágapes. Pero, un buen día, y sin saber muy bien los motivos, los Pulanti, encabezados por el patriarca Osmond, comenzaron a recluirse en su lujosa mansión para, poco a poco, perder el contacto con el mundo exterior. Su boyante negocio de comercio de ganado languideció, hasta quebrar desatendido; así como, la otrora bella casa del río, perdió su brillo apagándose poco a poco fruto del descuido y la dejadez. Un buen día, según se supo después, se recibió una carta lacrada con el sello de los Pulanti en la casa del burgomaestre, advirtiendo a las autoridades robleñas del deseo de la adinerada familia de regresar a Viridistán y precaviéndoles para que, a la sazón, las autoridades guardasen sus propiedades manteniéndolas a salvo de intrusos y ladrones. Días antes, la oficina del almotacén registró el ingreso de una importante suma de dinero que serviría para costear la vigilancia y buen cuidado de los muros exteriores de la hacienda. Desde entonces, y de esto hace ya varios lustros, nadie más vio a un Pulanti paseando por Robleda. Aunque no son pocos los que afirman que, en las noches claras de plenilunio, se puede ver a gente paseando en el interior de la mansión y hasta velas que se encienden y apagan tras los gruesos cortinajes y las pesadas contraventanas. Sea como fuere, la gente ha empezado a evitar los alrededores de la villa, y corren por ahí todo tipo de habladurías y rumores sobre la maldición de la casa encantada de los Pulanti. Dice la gente, incluso, que los Pulanti nunca dejaron la villa y se mantienen ocultos en la casa conspirando contra sus enemigos.

27 de septiembre de 2006

Ptolus



Bueno, aquí pueden ver el nuevo libraco que he adquirido y que me dispongo a incluir en nuestra mega campaña de La Marca del Este, Ptolus. Con esta nueva adquisición, podemos asegurarnos varios años más de divertidas aventuras en la Marca, para vuestro regocijo y el mío propio. En una de las fotos se puede comparar el tamaño del libro respecto al Manual del Jugador y el famoso World's Largest Dungeon (que ya jugaremos).

Galeon y Penélope

Una vez en Robleda, nuestros intrépidos aventureros deciden tomarse unos días de descanso. No obstante, durante estas jornadas recibirán algunas peticiones de ayuda. De una parte, Galeon Kilarkarin les ofrece una sustanciosa recompensa en oro si consiguen encontrar a su hijo desaparecido. Galeon Kilarkarin es la cabeza visible de una de las familias más pudientes y ricas de toda la Marca. Dueños de varios talleres y telares especializados en el trabajo de la lana y el lino, son además propietarios de grandes extensiones de terreno cultivado, así como comerciantes de ganado y pastores. Desde tiempo inmemorial, han mantenido una relación muy tirante, cuando no abiertamente enfrentada, con los Pulanti, situación hoy mitigada gracias a la eventual y misteriosa retirada de estos últimos de la vida pública. Sin embargo, la tranquilidad de los Kilarkarin se ha visto nuevamente alterada por la desaparición de Albian Kilarkarin, hijo de Galeon. Por otro lado, durante un paseo por la ciudad, los aventureros se tropiezan con Penélope Barmey que, como hiciera Galeon, suplica a la compañía que le asistan en las búsqueda de su marido Fenton también desaparecido. Penélope es una bella mujer de largos cabellos castaños pero de mirada triste y aspecto desamparado. Viste una túnica blanca ajada y amarillenta. En su cintura se puede ver un fino cinto de cuero marrón del que pende una daga enfundada. Porta en su cuello un collar de oro fino con un colgante grabado con una “F” en filigrana de platino.

*[Penélope ofrecerá una humilde recompensa a los aventureros si encuentran a su marido desaparecido, Fenton Barmey. Penélope sabe que marchó con sus compañeros hacia el norte, en busca de una vieja ciudad perdida. Fenton tenía la intención de hacer fortuna en esta aventura y pagar las deudas que había contraído con un prestamista local, miembro de una conocida sociedad secreta criminosa, liderada por Thyran Roblealbo]