16 de julio de 2011

Knightriders: Camelot is a state of mind

Hoy os traemos una película ochentera que creemos interesante reseñar, más que nada por lo curiosa que resulta. En 1981 el conocidísimo director de cine George A. Romero estrenó esta inclasificable película que nos relata las peregrinas aventuras de una banda de artistas moteros que viajan por pequeños pueblos estadounidenses vestidos como si de caballeros de la Tabla Redonda se trataran. Estos tipos organizan justas medievales a lomos de sus motocicletas (la mayoría japonesas) para entretener a los buenos paisanos. En la peli surgen problemas cuando parte de la troupe de curiosos moteros caballeros se dividen en dos facciones: una en apoyo del vigente rey Billy, caracterizado por Ed Harris en uno de sus primeros papeles, jovencísimo, y de otra, la facción que se alia con el promotor malvado que quiere convertirse en nuevo rey del grupo. En fin, la película, como he dicho, es inclasificable, una ocurrencia delirante propia de la cabeza de un genio como Romero. Por cierto, Stephen King protagoniza un cameo en la cinta, y otro de los protas es Tom Savini, famoso artista de efectos especiales que ha trabajado para Romero y otros directores, amén de dirigir sus propias películas y aparecer como actor en otras muchas.

Si no me equivoco, el caballo de este locuelo Rey Artur... digo Rey Billy, es una Honda CBX 1000 de seis cilindros, toda una gozada, hoy clásica muy buscada.

Parte de una escena de la justa con motos que aparece en la peli.

Ed Harris y el mismísimo Savini.


Todavía no alcanzo a comprender cómo esta película no tiene su propio juego de rol, diántre, habrá que ponerse manos a la obra para crear el Pendragón motero macarrón ochentero que bien se merece esta genial peli. ¿Quién se apunta?

3 comentarios:

  1. Desde luego, cosas más extrañas se han visto. Aunque personalmente mezclaría dicho Pendragón con algo más de corte steampunk...lo que daría por jugar a algo así.

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  2. How, tiene pinta de ser un peliculón de birra y palomitas. Anotada queda para cuando no haya nada que hacer.

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