7 de marzo de 2012

The Vincent Black Shadow

Toda mi vida he sido un entusiasta de las motocicletas. Cuando apenas era un chaval, no podía evitar girar la cabeza al escuchar, calle abajo, el estruendoso petardeo de estos cacharros ruidosos y peligrosos. Me quedaba como embobado mirando la motocicleta de turno, y no podía evitar envidiar al afortunado tipo a sus mandos.

Muchos años después, pude comprar al fin mi primera moto, una vez reuní, no sin esfuerzo, el dinero requerido ahorrado en muchos meses de trabajo. Desde entonces, siempre he ido en moto de un lugar a otro, prácticamente todos los días de mi vida, convirtiéndose en mi vehículo habitual. He tenido varias y diversas, y he podido conducir otras tantas, aunque, debo admitir, que siempre sentí debilidad por las motocicletas de corte clásico... antiguas. No en balde, mi primera gran moto fue una Harley Sportster 883R, con motor de carburación, un modelo que apenas ha cambiado en su configuración desde hace más de una década, mejorando lo presente pero manteniéndose fiel al esquema original y la fama del modelo y fabricante. Pero aparte de ello, he podido adquirir, o bien recuperar, otras motos que atesoro con cariño, todas ellas clásicas, como una Lambretta Jet 200 del 77 o la ISO de mi abuelo, en paz descanse, del 53, con sus viejos puños de tipo Coca-Cola originarios de una Guzzi. Como ven, viejos cacharros...

Un día un amigo me dijo: No entiendo como puedes ir con esas antiguallas, yo no podría conducir eso habiendo modelos muchos más modernos, con tecnología punta, y bla, bla. Pero no se trata de eso... no, no tiene nada que ver con los avances tecnológicos, el par motor, consumo, caballos, velocidad punta, ABS y demás, en absoluto... se trata de las sensaciones, del estilo, del espíritu, de la tradición, de los recuerdos, la nostalgia, de la vida y las experiencias personales. Hay algo mucho más complejo, sentimental, emotivo si cabe, en el por qué y el cómo de todo esto. Aquellas motos antiguas permitían un contacto más cercano, sencillo, entre el usuario y la máquina. Uno podía cambiarle el aceite sin necesidad de desmontar toda la moto. Las bujías criaban perla y con una sola llave podías cambiarla al momento y a correr. Luego lijabas el borne y podías volver a utilizarla. Siempre andábamos echándole más aceite de más a la mezcla, con la consecuente humareda; trucábamos los cilindros, o salíamos del paso del típico tubo de escape embozado metiendo alambres por el colector o quemándolo con gasolina a lo bruto para eliminar la carbonilla. Podíamos variar el flujo de aire en nuestros carburadores, la admisión de combustible, cambiar los filtros con facilidad... o quitarlos sin más. Las motos nos permitían esto... es más, requerían este tipo de compromiso con el usuario. Entonces no precisábamos de gruesos tomos de instrucciones llenos de arcanos indescifrables, un simple folleto te enseñaba de forma rudimentaria a mantener tu moto, incluyendo unas breves recomendaciones de seguridad. El resto corrían de nuestra cuenta, en un proceso de aprendizaje tan interesante, sino más, que la propia experiencia de pilotar la motocicleta. Aunque las más de las veces bastaba el consejo de un amigo; un amigo, por cierto, que te echaba una mano para reparar la moto en su caso: desde cambiar un tubo de escape Clubman para una Lambretta hasta unas nuevas colas Vances & Hines para una Softail.

Con todo esto, no quiero decir que las motos de hoy no sean... motos, ni mucho menos: son máquinas soberbias, divertidas, seguras, rápidas, fenomenales... pero, mucho más complejas, rebosantes de aplicaciones informáticas y electrónicas, que suplen en cierto modo la capacidad del usuario modificando la relación entre la máquina y el piloto, decantando la balanza del lado de la motocicleta. Toda reparación de una moderna moto empieza hoy conectándola a un ordenador y las opciones son infinitas, múltiples y complejas. Sí, todo esto está bien, pero en su esencia las motos siguen siendo, tan sólo, cilindros, culatas, pistones... configurados de diversas maneras y formas, sí, pero compresión y explosión al fin y al cabo. Todas tienen un mismo origen...

Llegados a este punto, ¿qué quieren que les diga? Yo me quedo con una Vincent Black Shadow. Y si me preguntan la razón, les diré, tan sólo, que escojo la Vincent porque... ¡porque es una Vincent!. Y si me habéis leído hasta aquí sabréis los motivos tras esta decisión.

Una ola no puede explicar todo el mar... pero bastará con leer entre líneas.

5 comentarios:

  1. Noooo, no se adivina ni nada xD
    La diferencia entre los sistemas de juego y las motos es una (y muy importante a mi parecer):
    En las motos antiguas, el usuario "refinaba" o "trucaba" el rendimiento de la misma con truco sencillos que ya habían sido pensados por los desarrolladores, pero había un límite con lo que podrías hacer. Obviamente, no ibas a construirte unos frenos ABS o estarías forrado con la patente ;)
    Con los juegos de rol el caso es que, durante muchos (yo diría demasiados) años, los sistemas de juego se quisieron parecer demasiado a los wargames de los que procedían, primero para crear una afición y luego por miedo a que cualquier idea nueva no "asustara" a posibles compradores. Pese a existir de siempre, el movimiento indie o underground no empezó a despegar hasta la implantación masiva de internet.
    Es lógico que un sistema de juego se vaya depurando, que se limen imperfecciones para hacerlo fluído. Porque en los 70 y principios de los 80 no creo que un diseñador estuviera por la faena de preparar rondas de combate para ver cómo se podía sacar el mejor partido.
    ¿Eso quiere decir que los OSG son malos? No. Simplemente quiere decir que para algunos tienen tanto valor emocional que les da igual usar tal o cual sistema. Y eso no sólo es aceptable, también me parece excelente. Pero esa cuestión es subjetiva (el apego) y no objetiva (el sistema). Sistemas sencillos como el BRP (el d100) se siguen usando a día de hoy sin apenas cambios porque estaban más próximos a esa depuración propia que otros como el AD&D.
    ¿Lo convierte eso en mejor sistema? Desde el punto de diseño sí, pues demuestra ser más eficaz. ¿Desde el punto personal? Sölo para quien empezara jugando a La Llamada de Cthulhu y Runequest y perteneciera a un grupo que mayoritariamente jugasen a esos juegos, ya que su componente emocional, sus recuerdos, sus amigos, sus triunfos y derrotas, sus "batallitas", nacen del tiempo que estuvo jugando con esos sistemas.
    Pero eso es subjetividad y no objetividad. Conozco gente que defiende a capa y espada el sistema MERP/Rolemaster porque se convirtió en rolero cuando salió El Señor de los Anillos, mientras que a mí me quedó claro que va a ser difícil que vuelva a usarlo tras una desastrosa partida reventada por ridículas pifias y resultados en las famosas tablas mataPJs.
    ¿A qué viene este galimatías? Viene a que el último par de meses los ánimos entre la comunidad OSG están "alterados" (y lo digo en el buen sentido de la palabra porque no se me ocurre una expresión para definir el termino "hype") porque Wizards saca la reedición de AD&D y hay rumores que apuntan un giro hacia el pasado con la 5ª edición. Pero un a cosa es reeditar y otra es renovar.
    La reedición de Wizards parte sólo del hecho de que han visto que si sacan los manuales (¡tres nada menos!) los van a vender... a gente que ya los tiene. Los van a usar. No. Porque ya los tienen. O tienen un retroclón de AD&D. ¿La tirada va a ser la misma que la de una edición de D&D normal? EN ABSOLUTO. Wizards no deja de ser una empresa y como tal ha visto que hay gente ganando dinero (no mucho, no caigamos en la utopía). Y ellos quieren su parte del pastel. ¿Qué mejor que sacar esa reedición, que les va a costar poco más que el papel? Es beneficio puro y duro, y en épocas de vacas flacas como la actual tomo beneficio es necesario.
    El factor nostalgia siempre ayuda. Pero hay un límite. El éxito de la OSG es relativo en cuanto a que hay mucho producto asequible o directamente gratuito, y permite reciclar material viejo que el rolero posee sin hacer cambios. Pero si fuera realmente un superéxito de ventas, Paizo no usaría la 3.5 como base de Pathfinder. Apego o no, esta declaración es un hecho objetivo demostrable por las ventas, guste o no.

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  2. El hecho es que la tercera edición de D&D arregló un hecho que arrastraba el juego desde sus inicios: redujo el sistema a una fórmula. El usar 1d120 + modificadores contra dificultad resume perfectamente el sistema d20, algo que en 1ª o 2ª no se podía. Cierto, hubo intentos de dar opciones, pero no dejaron de ser parches.
    ¿Por qué no se hizo entonces antes ese cambio? Ya había otros sistemas (como el mencionado BRP o el Interlock de R.Talsorian) que habían demostrado que la sencillez no era mala cosa. Yo creo que por encima de todo fue el factor miedo. Miedo al cambio, miedo a perder jugadores. Pero Jonathan Tweet y Monte Cook impusieron por fin una perspectiva moderna de diseño. ¿Lo convierte eso en mejor sistema? A nivel objetivo, indudablemente. A nivel subjetivo es otro tema.
    Yo empecé con la traducción francesa de Star Wars D6 y la de Paranoia, y pronto pasé a la "caja roja" de Dalmau. Mi grupo no jugó a AD&D más que en contadas ocasiones. Jugué y arbitré cientos de horas, miles quizás. Pero nos gustaba probar juegos y sistemas nuevos. Así que jugábamos por temporadas de varios meses a un mismo juegos normalmente. Pero el D&D Básico (y luego el Experto) ocuparon grsn parte de esos primeros años. Tengo recuerdos imborrables de ese grupo, de esos amigos, de esas tardes, pero no volvería a usar ese sistema. Es más, pienso comprarme los manuales de AD&D reeditados y, tras hojearlos, irán directamente a la estantería junto al resto. Llámese coleccionismo o lo que sea. De hecho, actualmente estamos jugando a Pathfinder. ¿Por qué? Porque representa la misma idea de tercera edición. Sencillez, fluidez.
    Entiendo a los moteros, digo a los jugadores que siguen jugando con los sistemas OSG. Y seré el primero en defenderlos. Pero nunca me han gustado las dos ruedas (no sé ni ir en bici). Si quiero ir a alguna parte, prefiero el spinner de Blade Runner.

    P.D.: Sé que el amigo Steinkel no verá en este comentario un ataque a las motos, perdón, al OSG o a AelMdE, pero para los que os hayáis puesto los puntos en FUE, DES y CON en vez de en INT y SAB, no, no es un ataque. Una cosa es la ambientación, la presentación, la edición y otra es el sistema.

    P.D.2: Pero ¿hablábamos de motos, no?

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  3. Menudo tocho os he soltado. Voy a ser el Fidel Castro de los blogs xD

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  4. Genial aporte, Morgan, como siempre. Sí, en el fondo todo se trata de punto subjetivo que inopinadamente conducen nuestros gustos y preferencias. Yo no lo puedo negar, como resulta evidente. En fin, muy interesantes comentarios.

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