31 de mayo de 2012

Imaginación

Cuando eramos apenas unos zagales, mi hermano y yo fingíamos ser intrépidos aventureros, exploradores dispuestos a descubrir tesoros ocultos, reliquias de otrora y artefactos extraños.

Recuerdo mi infancia con cariño y nostalgia.

Yo digo ¿quién de vosotros no ha jugado de niño creyéndose un arrojado explorador internándose en misteriosa ruinas?, ¿quién de vosotros no se ha maravillado ante la mera visión de mapas antiguos y escritos describiendo lugares remotos y civilizaciones extranjeras?, ¿quién de vosotros no ha soñado de niño con descubrir un tesoro o luchar contra el malvado villano que amenaza con destruir el mundo?, ¿quién de vosotros no ha deseado ser un arqueólogo, un intrépido astronauta del futuro o un buscavidas sin miedo aventurándose en lo desconocido y más allá?

Está en la naturaleza del ser humano, inevitablemente, esa pulsión irracional por explorar y descubrir qué hay detrás de la próxima colina, en las entrañas de la tierra o en la destartalada mansión victoriana que se levanta amenazante al final del sombrío bulevar de robles decrépitos. El hombre, afortunadamente, posee una curiosidad innata, una necesidad imperiosa por desvelar lo oculto, el mundo que lo rodea. Pero no sólo eso, ya que éste, no contento con descifrar la realidad, imagina espacios, civilizaciones, mundos enteros e incluso universos infinitos para su deleite. Quizás, la invención de este imaginario espacial supere a la pulsión exploradora del hombre, pues permite ahormar la creación a nuestro gusto y necesidad, cuando hoy, las responsabilidades diarias y la cruda realidad, han eliminado la capacidad para vivir aventuras reales. La imaginación, por tanto, nos permite ser libres, y tal vez por ello, sea la más poderosa arma con la que contamos.
Siempre he dicho que la imaginación es un músculo que precisa de ejercicio para ganar en vigor y potencia. No conozco mejor manera de ejercitar este músculo que la lectura y los juegos de rol, de cualquier tipo, pelaje o condición.

Así que, ya saben: lean y jueguen a rol. Fortalecerán su imaginación y serán más libres.

6 comentarios:

  1. Preciosa entrada... Creo que todos hemos soñado e imaginado esas cosas.. Algunos, nunca dejamos de hacerlo..

    .. Y para aquellos que lo olvidaron, habéis aparecido vosotros.

    Como siempre, gracias. Gracias por todo.

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  2. Me has hecho recordar cuando era un niño y jugaba con mi padre, linterna en mano, a que éramos exploradores recorriendo el interior de una pirámide (creo que Indiana Jones tuvo algo que ver...)

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  3. Al fin y al cabo de eso se trata, de no perder la imaginación y de cultivarla.

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  4. Hay una tercera forma fantástica para ejercitar la imaginación, juega con tu hijo ^^. Los críos tienen una imaginación asombrosa y, sobre todo, una gran capacidad para asombrarse e involucrarse con gran pasión en los juegos. Eso sin contar con que es un ejercicio de improvisación tremendo ^^.

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  5. Esto... que estamos entre roleros... ¿quién ha dejado de hacerlo? ;)

    Bueno, igual los "rollplayers" de los juegos de rol "tácticos" (si es que me muerdo la lengua yme enveneno). XD

    Chico, me inspiras a decir tantas cosas que igual me alargaba más qur tu post, así que mejor me callo. :D

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  6. Y ahora hemos evolucionado tirando dados para ver si pasa lo que nos hemos imaginado o no, pero la imaginación sigue ahí. Yo puedo ver a todos mis personajes de rol, todos los sitios a donde va y las visceras de sus enemigos desparramarse por el suelo

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