23 de noviembre de 2012

The Real Lovecraft


Como os tengo muy abandonados, hoy os voy a regalar con una entrada que llevo atrasada desde hace tiempo. Resulta que hace unos meses completé la lectura de la prosa adulta completa de H.P. Lovecraft, y en inglés, para más merito. Y además de una agradable experiencia, saqué en claro una visión sobre el autor que poco tiene que ver con la «leyenda». Y me explico.

A Lovecraft se le considera un bicho raro. Lo que viniendo del común de los mortales puede entenderse, pero cuando la impresión es compartida por el fandom geek la cosa ya no tiene mucho sentido. Pero es que cuando se dice raro se incluye atormentado, de mente extraña, enfermiza, y vaya usted a saber qué más. Esta imagen fue al parecer alimentada por su continuador literario, tanto como editor póstumo como por pastichero mayor del reino, August Derleth, sin duda por puro marketing, ya que su patente mediocridad -al menos en comparación con Lovecraft- requería de ingeniárselas para sacar rendimiento a la obra de otro, de la misma forma que Sprague de Camp prostituyó la obra de Howard en su mediocre beneficio.

Sin embargo una lectura cronológica de la obra de Lovecraft aderezada con citas de sus cartas -afortunadamente la edición que he utilizado está preparada por el experto S.T. Joshi- proporciona una necesaria visión de conjunto sobre la evolución del autor, sobre sus deseos y pensamientos. Lo que se saca en claro es que Lovecraft era un autor, como cualquier otro, preocupado por escribir relatos que quedasen redondos, ni más ni menos, para lo cual utiliaba el género de terror porque se encontraba más a gusto en la consecución de su objetivo. Lo cual se aprecia perfectamente en el hecho de que sus relatos se van haciendo más perfectos a medida que pasa el tiempo. Y tiene mucho mejores ideas. Qué sorpresa para quienes creen que alguna entidad cósmica le susurraba innombrables secretos al oído.

Además existe la preferencia por la perfección del relato por encima de otras consideraciones como una coherencia en toda la obra; la creación de un ciclo mitológico es algo posterior, obra de Derleth, quien probablemente encontraba incómodo el caos sugerido por Lovecraft, y se sacó un universo «equilibrado» de la manga, contradiciendo así la naturaleza y genialidad de la obra de su superior literario, por algo más anodino y ñoño. La colaboración con otros autores es también desenfadada y abierta, sin buscar una rígida cohesión. No hay coherencia en la obra de Lovecraft que se perpetúe de un relato a otro, que a veces se contradicen, pasando de lo mágico a lo naturalista sin solución de continuidad, más allá de nombres de entidades, libros y miembros de la Universidad Miskatonic, y eso solo para darle un lustre de academiscismo más cercano al Pulp de aventuras. En ese sentido la versión de los «mitos» que ofrece Kenneth Hite en El Rastro de Cthulhu, mútiple y contradictoria, es mucho más acertada en comparación con la de la vieja Llamada de Cthulhu.

Y aquí es el momento donde me salen los enemigos de todas partes, como con los donetes, pero al revés.

Porque sin desmerecer para nada el mítico juego de rol, resulta ser un juego de rol sobre la obra de Lovecraft que no tiene muy en cuenta lo que quería decir Lovecraft.

Quiero decir, sí, vale, incluye el mismísimo relato que le da nombre, lo que es un comienzo muy acertado. Pero en realidad el juego no es Lovecraftiano sino Derlethiano, más simple y autocontenido para «frikear», algo que Lovecraft no había pensado ni seguramente habría deseado, puesto que conviene a las necesidades de un juego de rol tener una cosmología completa y equilibrada. Bueno, eso y que a Stafford le van más esas cosas, como puede entenderse a partir de Glorantha. Hablando de Stafford, nos cuenta el co-autor del juego Sandy Petersen que curiosamente no gustaba de Lovecraft, considerándole un autor menor y poco interesante; ciertamente la visión legendaria de autor extraño se refleja en una sección que del manual que incluye expresiones de las que el autor «abusa», y que, tras la lectura de su obra completa, yo aún no sé a que narices se refiere.

Añade además Petersen que su propuesta era ambientar el juego en la época actual dado que Lovecraft hacía lo propio en la suya, pero que la decisión final de ambientarlo en los años 20 se tomó por parte Chaosium, como otra muestra de una comprensión estereotipada de la figura y obra del insigne autor de Providence.

Lovecraft era muy suyo, sí, pero no más que cualquiera de nosotros con nuestras manías. Era un ratón de biblioteca, un erudito apasionado de la Historia, y un artesano bastante normal de la literatura, más allá de su particular elección dentro de la misma. Sabía que lo que escribía era chorradas metafóricas basadas en su visión pesimista, por lo mayormente materialista, del universo, y su única preocupación es que fuesen literariamente perfectas. Si eso es ser «friki», que salga Cthulhu de R´Lyeh y lo vea.

No, Lovecraft distaba mucho de ser un «friki», y no daría crédito ante la fantasiosa imagen que de su figura se ha creado en beneficio del marketing y todo aquel que ha medrado a su costa, si levantara la cabeza.

Bueno, que si levantase la cabeza, entonces retiro todo lo dicho, claro.

16 comentarios:

  1. No soy capaz de leer la obra de Lovecraft en su idioma original, o al menos por ahora, pero estoy de acuerdo en todooo contigo. Es una persona normal con sus pequeñas manías, y no el excéntrico personaje recluido en una vieja mansión victoriana que parecen querer vender. Le gustaba la gente y debía tener un carácter agradable y bastante sociable, o si no, no se explica cómo pudo haberse carteado con tantísima gente... Es más, si hubiera nacido hoy en día, seguro que sería fan del Facebook :P
    Organizaba para sus amigos excursiones y paseos por su amada nueva inglaterra, le encantaba la naturaleza... ¿Tenía sus rarezas? Pues sí, pero más raro me considero yo :P
    También coincido en que sus últimas obras son mejores que las primeras, y si el cáncer le hubiera permitido escribir durante unos años más, seguro que tendríamos otra visión completamente distinta de su obra.

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  2. Supongo que yo saco otras conclusiones de la obra de Lovecraft y de su biografia. Coincido en varios puntos, sobre todo lo relacionado con el juego de rol, pero disiento en lo comentado sobre Lovecraft. Era suficientemente raro y extramboico en su epoca pasa ser considerado un freak, pero esp es una apreciación personal.

    Una "cosmología completa y equilibrada"??? Creo que no, que la cosmologia es demasiado dispersa y la palabra equilibrada jamas me viene a la cabeza.

    Siempre difo, defiendo y proclamo que compensa comprarse "el Rastro de Cthulhu" solo para leer al señor Hite. Sus teorias, con una visión mas moderna pero con todo clasica, son fenomenales y muy bien escritas. Tiene un libro sobre mitos a modo de suplemento, no se el nombre ahora pero tenia la palbra dubois,y es acojonante.

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  3. Quizá es que tengo otra imagen del Freak distinta. Creo que si Lovecraft era freaky, Habría demasiados freakys en el mundo, como para considerarlos una rareza :P ... Mejor decir que no era convencional, sobre todo para algunos estándares sociales de su época, pero era una persona sociable y normal en aspiraciones. Sólo quería hacer su trabajo lo mejor posible, ganarse decentemente la vida escribiendo y disfrutar con sus amigos y aficiones... ¿Eso es Freaky?

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  4. Yo por lo Sr. Lovecraft era raro hasta decir basta. No por su literatura, que hay que decir influye, sino por sus relaciones,vida, actitudes, experiencias y demás. ¿freak? no me atrevería decir, raro si. Se refleja en su obra una adversion por culturas que el considera inferiores hasta el punto de parecer odio. Pero también estoy de acuerdo, en que el universo de Lovecraft no era tan ordenado como lo presentan en "la llamada". Lo que no quiere decir, que no se pueda representar dignamente su literatura, como imagino que sabemos los veteranos del rol, unas reglas no dicen como mastear, sino tu propio estilo y la recopilación de datos que tengas para adecuar las partidas.

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  5. Estupenda entrada, como siempre, Luis. Muchas gracias, tus participaciones en la Marca son muy de agradecer y enriquecedoras.

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  6. Hmmh, es difícil juzgar a una persona sin haberla conocido, más aún con aquellas como esta, en el que el mito se confunde con la realidad.

    Lo primero que hay que enfocar es su época, y es que la mentalidad de principios de siglo es muy distinta de la nuestra. Ese componente de cierto "racismo" no era raro en aquellos tiempos. En muchos estados de EEUU los negros seguían excluidos de hecho. Muchos aristócratas británicos y estadounidenses no veían tan mal las ideas de Hitler.

    Y si era sociable o no, la relación con su madre...es difícil decir. En aquella época las clases todavía existían en cierta forma, y lo de seguir viviendo en la casa familiar era bastante normal.

    Creo que hay que ceñirse a sus obras, que para mí siguen siendo un hito en la literatura de Terror.

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  7. P.D.: Hay un libro editado en España que también se llama "El Rastro de Cthulu", y que se compone de relatos de autores "de la escuela". Eso me ha confundido un poco al leer tu artículo.

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  8. Perdón, pero ¿estamos hablando de Lovecraft? ¿De Howard Phillips "vivo con mis dos tías y mi madre" Lovecraft? ¿De Howard Phillips "soy racista de cojones hasta para los cánones de la época" Lovecraft? ¿De Howard Phillips "me pongo a soltar diatribas encendidas contra los judíos delante de mi esposa, quien por cierto desciende de judíos ucranianos" Lovecraft? ¿De Howard Phillips "me creo más británico que el té de las cinco, pese a ser de Rhode Island de toda la vida" Lovecraft?

    JAJAJAJAJA, ni de coña.

    Y el que "La llamada de Cthulhu" no tenga muy en cuenta lo que decía Lovecraft tiene mucho que ver con el hecho de que el punto de partida filosófico de Lovecraft no deja mucho espacio a nada que no sea volverse loco ante el horror de los seres de más allá de las estrellas; algo que, reconozcamos, es difícil de digerir en el contexto de un juego de rol. Aún cuando esa aproximación se haya rescatado en el Rastro, sigue siendo más bien para paladares escogidos; a la mayoría, en un momento dado, tiende a gustarnos un estilo más pulp, en el que haya posibilidad de victoria (por temporal que sea, y por loco que uno pueda volverse en el proceso) ante las fuerzas de los Primigenios y los Dioses Exteriores.

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  9. Ya he dicho que no era convencional, pero no menos que otros. Considerando que su madre lo vestía de niña de pequeño y lo rechazaba constantemente, vivió con dos tías solteronas porque no le quedó más remedio, y no pudo tener una educación convencional debido a sus dolencias, salió muy normalito... Vamos, que yo soy más raro que el señor lovecraft y seguro que la mayoría de la gente que lee este blog, también.
    En aquella época había bastante rechazo al judaismo, y no solo en Alemania, en USA también. Si por despreciar a los judíos y a los extranjeros era raro en la america de los 20, seguramente el 70% de sus compatriotas eran unos perros verdes :P hace unos días escuché a un vecino decir que en este país la crisis se acababa subiendo a los extranjeros (no reproduzco la expresión exacta, porque seguramente ofendería a mucha gente, y no comparto en absoluto sus ideas) en un barco para hundirlo en alta mar.... Y es un trabajador corriente y moliente, con mujer e hijos. Los pensamientos extremos son semillas de situaciones extremas. Él creció en un entorno desarraigado e irreal, pero pese a ello se convirtió en una persona normal, sin ningún tipo de patología mental, que es lo que siempre se sugirió.
    Admiraba y quizá idealizaba la figura de Inglaterra, y había leído muchísima historia de ese país, al que consideraba más civilizado que el suyo. Es normal que sintiera que hubiera sido mejor que siguieran siendo colonia inglesa...Y seguramente su abuelo y familia influyeron en ese sentimiento. Pero con la edad se abrió a otras culturas y perdió mucha de esa xenofobia. fue un chaval acomplejado e inseguro, pero despierto e inteligente. No creo que fuera mala persona y el hecho de que tanta gente lo admirara y lo considerara amigo, indica que no era un psicópata insensible.

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  10. Era un tipo raro, con un pasado raro (el tema de sus padres, criados en un ambiente raro. Que se decantara por lo weird era normal! Creo que llamar a Lovecraft normal es un poco amable, cuando tiene todas las papeletas de lo contrario. Pasa lo mismo, pero de un modo exagerado, con E.A. Poe o saliendome de la profesión S. Kubrick.

    Sinceramente no creo que el tío se saliera de la norma en la época de puertas para afuera, pero mas de una vez ha tenido salidas perturbadoramente extrañas. Loco? No, pero un tipo raro de cojones de esos que se sientan en las mesas de rol seguro.

    Si levantara cabeza y viera lo que han hecho con su obra se alegraria, murió arruinado después de una vida de miseria, ver que su esfuerzo dio dinero seguro que le gustaría... salvo cuando llegara a esa serie manga de degenerados... aaaaaagh!

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    1. Hombre, muchos aficionados dicen que él tenía también mucho amor por la parodia, así que probablemente hubiera disfrutado con Haiyore! Nyaruko-chan. No nos pogamos en plan purista, por favor.

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  11. Podéis llamarme paranoico.... pero no se parece la foto de HP Lovecraft a Rajoy sin barba??........XD

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  12. Me imagino que parte de la parafernalia al respecto de su personalidad y rarezas vendra tambien por el tema de la "psicologia historica". Vamos, cualquier psicoanalista le presentas un caso como el de la infancia de este hombre y casi seguro que afirmara que debe tener trastornos... Igual, como bien dices, era bastante equilibrado para la vida que tuvo y todo lo demas es sacado de contexto e "idealizado" por la historia.

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    1. Claro que era bastante equilibrado para la vida que tuvo, pero es que con la vida que tuvo es casi un milagro que no se convirtiera en algo tipo Ed Gein. Que no saliera más loco que un cencerro no quiere decir que no saliera raruno de narices.

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  13. Tampoco creo que Tolkien pensara, mientras escribía "El hobbit", que iban a hacer seis películas (de momento) sobre su obra, que diera lugar a un juego de rol online, a otros varios de papel y lápiz, e incluso a un casino online (del que sus descendientes abominan, por cierto). Por cierto, también se ha acusado a Tolkien de racista, de filonazi y de montones de otras cosas.

    Si aún viviera, al pobre Lewis Carroll le acusarían de yonqui (Alicia tiene experiencias decididamente alucinógenas tras comer hongos, la oruga fuma un narguile, ...), por no hablar de pedófilo (explicar historias raras a niñas, tch, tch).

    En fin, como ninguno de ellos va a volver a quejarse (ni a defenderse), la discusión es ociosa.

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  14. Muy buen artículo, por curiosidad, ¿que recopilación de sus relatos te leíste?

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