5 de mayo de 2013

Historia de la Marca, I

Hoy me gustaría compartir con vosotros un poco de nuestra historia, cómo y cuándo llega a formarse el núcleo original de jugadores que, años después, comenzaría a crear y desarrollar un escenario de campaña propio...


Esta historia comienza mediados los ochenta. Entonces, un servidor encaraba ya la recta final de la EGB. Mis padres decidieron que sería bueno para mí que estudiara estos últimos años en un colegio irlandés, por aquello de aprender la lengua y tal. Finalmente me matricularon en el SEK Dublín, un colegio perteneciente a la institución San Estanislao de Kostka. Durante este tiempo viví con una familia de acogida y acudía todos los días a estudiar con mis compañeros, la mayoría de los cuales eran españoles como yo. Todas las clases eran en inglés, impartidas por profesores nativos.

Como expliqué en su día en el prólogo de la caja roja primigenia, conocí a muy buenos chicos allí, y fue uno de ellos quien me introdujo en esta afición de los juegos de rol. No lo olvidaré, pues comenzamos jugando con la caja roja, entonces recién aparecida edición de Mentzer. Pasamos muchas horas jugando, incluso en los recreos, sobre una mesa de ping-pong que se usaba para todo menos para lo que fue diseñada. También jugábamos en la pradera que rodeaba el colegio, incluso los fines de semana. Aunque, como zagales inquietos que éramos, adoslescentes de pro, no sólo perdíamos nuestro tiempo con esto del rol, sino que también hacíamos lo que cualquier niño en sus cabales: jugar al fútbol, perseguir faldas, comer porquerías, jugar en las recreativas y hacer gamberradas... en fin, lo normal de zagalones.

Recuerdo vívidamente una ocasión, de las primera salidas importantes que perpetramos, que viajamos hasta Dublín. Allí pude visitar una enorme librería, cuyo nombre no recuerdo. En este lugar comprábamos todo el material. Y qué maravilla, recuerdo los libros recién aparecidos de la flamante 1ª y 2ª edición de AD&D, amén de las cajas de la versión Mentzer de D&D Básico. También había entonces juegos de mesa en aquella librería, que se desplegaban junto a los juegos de rol. Y lo recuerdo vívidamente porque compré allí la caja de la primera edición de Axis & Allies, entonces publicada por Milton Bradley caja que aún atesoro y que pueden ver bajo estas líneas:


Haciendo memoria, allí estaba también toda la línea de juegos militares de Avalon Hill, incluso copias del Squad Leader. Por supuesto, había otros juegos de rol allí, junto a D&D, normalmente RuneQuest. Bueno, el caso es que allí compré una edición de la caja roja de D&D Básico, que aún guardo, claro está. También compré un ejemplar del Player's Handbook de AD&D y el Oriental Adventures, también de AD&D (que es posiblemente el suplemento de juego que más veces he leído de toda la línea).

Aquellos tiempos, en verdad, fueron muy buenos, y cimentaron una afición que, de ahí en adelante, no haría sino acrecentarse . 

Tras terminar mis estudios de EGB en Irlanda, el cadete Steinkel fue destinado a un colegio de internado de la misma institución educativa SEK, en esta ocasión en el SEK El Castillo de Villafranca del Castillo, Madrid. Aquí pasaría todo el bachillerato, y también el desaparecido COU, en régimen de internado. 

Pero antes de empezar a narrar esta nueva etapa en mi descenso a los infiernos, me detendré en la llegada de rol como afición a Lorca, a los que eran y son hoy mis amigos de toda la vida. Fue sencillo, el verano después de concluir 8º de EGB, a mi regreso a casa, con el material adquirido en Irlanda, organizamos las primeras partidas de rol, en un ambiente que no olvidaré y que guardo con cariño, pues quién en su sano juicio olvidaría los cálidos y despreocupados veranos de juventud, con tanto tiempo disponible, la amistad inquebrantable de los amigos de la niñez disfrutando de aventuras y diversión sin fin. Creo por ello que fue una de las mejores épocas de juego en mi vida, y que dificilmente podré recuperar, como uno no puede recuperar el tiempo perdido que se escapa entre los dedos como la vida nos abandona en cada suspiro. Fuero tardes de canícula consagradas a La Fortaleza en la Frontera, El Palacio de la Princesa de Plata y La Ciudad Perdida, todos módulos de D&D Básico, aunque en versión original en inglés, que es la que yo traje de la verde Irlanda.

Seguiremos otro día con más batallitas de nuestra historia como grupo...

2 comentarios:

  1. Las partidas aliñadas con correrías juveniles, los veranos de rol, el amigo que aparecía con nuevos juegos y material en inglés... todo eso fue también parte de mi infancia y primera adolescencia.

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  2. La infancia es el hogar ;).

    Lo cierto es que al leer cosas así, uno se pone a pensar en su propia historia, con los juegos de rol y con todo en general y vaya... cómo pasa el tiempo :D

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