15 de agosto de 2016

El Hombre del Saco

Hoy les traemos un curioso nuevo monstruo para Aventuras en la Marca del Este y juegos similares, como Labyrinth Lord. Esta criatura está basada en la figura folclórica ibérica del Sacamantecas, también conocido como El Hombre del Saco o el Tío Saín (típicamente en la región de Murcia, en especial en la diputación lorquina de Marchena). Hemos modificado la historia presente en la Wikipedia (que todos aquellos que nos criamos en Lorca conocemos bien) para adaptarla al entorno de la Marca del Este. 

 El Hombre del Saco. 

Desde tiempos remotos, al morir la tarde, cuando los últimos rayos de luz se angostan hasta desaparecer tras las colinas solitarias, y la fría brisa del norte sopla con fuerza cual heraldo de la penumbra que anegará el valle hasta el alborear, las familias de Robleda se reúnen en torno al hogar, para contar historias y leyendas de antaño.

Quizás una de las más populares es la que relata la historia del conocido como Hombre del Saco. Dicen los ancianos, que hasta hace apenas unos años se podía ver en la lejanía, en los páramos, al caer la noche, la triste figura de un hombre embutido bajo un sombrero gacho, negro y grasiento, de fieltro raído. Los pocos que dicen haberle visto la cara, siendo verdad y no una burda mentira, afirman que tiene una mirada torva, pero perdida, con ojos velados por las cataratas. Se rumoreaba que vivía en un chamizo, en el corazón de las Colinas Azules, al sur de Robleda, por el camino de la costa. Y, cuando bajaba a los llanos de Lasminas, en todo momento andaba distante y solitario, abstraído en pensamientos ignotos. Nunca tuvo aparcero, ni andaba con tratos con la guardia de vecería, como era costumbre en el lugar. Siempre utilizaba atajos y vericuetos secretos en sus correrías. Tampoco se le conoció mujer, ni descendencia. A los niños de Robleda se les asusta con la leyenda del Hombre del Saco para evitar así que anduvieran más allá de las empalizadas. Les decían que el siniestro anciano solía atrapar niños en su saco para sacarles la sangre y el saín y luego fabricar extrañas pociones y bebedizos con estas sustancias, para luego arrojarlos a los aljibes y pozos de la comarca.
Se dice también que, en las noches de lluvia y ventisca, cuando apenas nadie se aventura en la oscuridad, el Hombre del Saco se acercaba a las moradas en el llano y cerca de la ciudad. La penumbra de las noches enlutadas de invierno impregnaba de miedo el tímido corazón de los infantes robleños. El rumor del viento y el aullido de los canes, repetido de monte en monte por el eco, llevaba el olor sanguinario del caldero de saín burbujeante, y el lamento de los niños atrapados por el Hombre del Saco.




El Hombre del Saco es en realidad una extraña criatura emparentada con las sagas o brujas, aunque de género masculino. Se trata de una criaturas mágica que se dedica a extender el caos y la destrucción gracias a su naturaleza malévola, raptando a los niños para torturarlos y asesinarlos, asimilando su esencia vital, que le sirve de alimento. Su aspecto es el de un viejo, con el pelo raído por la sarna y sucio, y el rostro picado por la lepra. Su piel manchada está cubierta de pústulas y verrugas, aunque es terriblemente dura y resistente; su boca está erizada de dientes ennegrecidos, y su aliento resulta pestilente. A pesar de su condición, El Hombre del Saco poseen una fuerza sobrehumana y puede aplastar fácilmente a criaturas menores, como un niño o un bebé, con una única mano. Adicionalmente posee una resistencia natural a la magia del 50%, y puede cambiar de forma a voluntad. También puede lanzar un raro tipo de hechizo de dormir que no permite realizar una tirada de salvación para evitar caer sumido en un sopor durante 1d6 horas (puede usar este poder 1d6 veces al día). Por regla general, este monstruo porta algún tipo de arma, y puede golpear con sus puños, en cuyo caso es posible que, con una posibilidad del 30%, trasmita una enfermedad parecida a la lepra que afecta en exclusiva al rostro del contagiado, provocando pústulas terribles que acaban por desprenderse de la cara dejando ronchas de aspecto desagradable. La enfermedad comienza a manifestarse a las dos semanas de resultar infectado. Ya por último, la criatura está dotada de infravisión, y es inmune al frío. Siempre porta un saco que es en realidad mágico, como si se tratase de una bolsa de contención, donde puede almacenar muchas cosas, incluyendo niños...

Clase de armadura: 2
Dados de golpe: 6
Movimiento: 6 metros
Ataque: 1 golpetazo o 1 arma (normalmente hacha)
Daño: 2d4 del golpetazo o según arma (hacha 1d12)
Salvación: Como un elfo de nivel 6
Moral: 8
Alineamiento: Caótico
Valor PX: 1.750

1 comentario:

  1. Joder con el Tío Saín! Pedazo bicharraco está hecho.

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