27 de mayo de 2013

Caja Negra (Making Of) – 1. Creación del texto

Gracias a las múltiples posibilidades de financiación y difusión que ofrecen diversas plataformas, cualquier creador puede hacer llegar su obra al gran público con los medios adecuados. Sólo se requiere una cosa: ponerse a crear.

Con esta entrada quiero iniciar una serie de posts relacionados con el proceso de creación de un juego, concretamente el cómo se hizo de la caja negra, desde la redacción del texto, corrección, playtesting, ilustraciones, maquetación… y todo lo que conlleva la producción de un juego de rol o, como en este caso, un suplemento para un juego ya consolidado. Datos que iremos desgranando a lo largo de entradas posteriores y cuyo ejemplo espero sirva a quienes se estén planteando lanzarse a la aventura de difundir su propio trabajo y no saben por dónde empezar.

Y empezar, lo que se dice empezar, se empieza por sentarse delante de un folio en blanco y volcar en él todas nuestras ideas. Es así de sencillo. No hay más truco.

Pero claro, para eso uno primero tiene que tener las cosas claras, saber lo que quiere contar y cómo lo debe contar. No es lo mismo redactar un reglamento de juego, que una aventura o un relato. Cada producto tiene su propio lenguaje y quien aspire a la publicación debe conocerlo. Para ello, hay un paso de obligado cumplimiento:

La documentación. Probablemente sea esta la parte más importante de todo el proceso previo a la creación, pues será en el ejemplo de los que nos precedieron donde encontraremos los parámetros que habremos de seguir en nuestro propio trabajo. Y no me refiero a copiar su formato tal cual ya está cimentado. En absoluto. Debemos ser originales en todo momento y seguir nuestro propio criterio. Pero sí es fundamental ver el trabajo de otros, aprender de ellos, coger lo que nos gusta y desechar lo que nos resulte superfluo o carente de interés. Sólo así conseguiremos que nuestra obra adquiera vida propia y, a la vez, siga los cauces establecidos (que suelen ser los que mejor funcionan), depurando los posibles fallos de suplementos anteriores.

Así, por ejemplo, la Caja Negra sigue un estándar para describir las localizaciones obtenido de X suplemento, otro estándar para las ayudas de juego (extraído de cierto módulo clásico que creí oportuno rescatar), un modelo para describir a los enemigos… en fin, con la documentación de trabajos anteriores se consigue adaptar aquella forma de proceder que creemos oportuna para nuestro propio trabajo.

¿Y qué conseguimos con esto? Pues obtener las bases sobre las que se sustentará nuestra obra. Un esqueleto que servirá de andamiaje cuando nos dispongamos a rellenar texto con el que construir nuestro propio universo.

Bien, ya sabemos lo que queremos contar, y cómo se debe contar. ¿Qué sigue a continuación? Pues comenzar a escribir. Pero antes de darle forma definitiva, otra pequeña ayuda que nos servirá de guía:

El borrador. Consiste en redactar una lista, aunque sea somera, de la línea de acción que seguirá nuestro texto. Desde cómo se inicia a cómo debe terminar (si es que conocemos este particular). La caja negra se edificó siguiendo una pequeña cronología de acontecimientos de no más de un folio. Algo así como:

1 - Los personajes forman parte de la armada republicana de Salmanasar.
2 – Embarcan camino de la guerra.
3 – Encuentros con barcos enemigos (reglas de combate en masa)
4 – En mitad de la refriega…

Y así hasta llegar al final.

Y cuando tengamos todos estos elementos será llegado, ahora sí, el momento de comenzar a escribir sirviéndonos de las ayudas que nos ha proporcionado tanto la documentación, como el borrador y nuestra propia experiencia.

Puedes escribir a mano o con ordenador, con bolígrafo azul o con una fuente Arial 15, incluso puedes hacerlo en servilletas como JK Rowling. El caso es escribir y rellenar folio tras folio hasta completar nuestro trabajo. Puede ser una tarea de una semana o llevarte años. Eso dependerá, por supuesto, del tiempo que le dediques y de lo que quieras contar.

Al final obtendrás algo como esto.


Para una obra tan extensa como la caja negra se empleó algo más de un año, y para redactar el texto se utilizó el OpenOffice. Como consejo a este respecto, siempre es conveniente abrir dos documentos diferentes: uno para el texto principal y otro para el borrador, ideas y notas varias (poner trampa aquí, cambiar esto por aquello, incluir tal bicho…) que luego se van borrando a medida que se implementan en el texto principal, o creando según se nos van ocurriendo. Así, el documento “madre” siempre queda limpio y depurado, sin notas ni tachones que entorpezcan el trabajo de creación o que podemos saltarnos por no verlas entre tanta línea redactada.


En otra entrada hablaré sobre el paso siguiente: las correcciones.

7 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por compartir vuestro proceso de trabajo. Tomaré nota.

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  2. Muy útil, aunque al final, sin ser realmente un escritor " pro", te das cuenta de que todos trabajamos de un modo muy parecido

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  3. Sobre lo de mantener dos documentos diferentes: ¿habéis probado con los estilos de carácter? Podéis crearlos con diferentes colores según el tipo de anotación y, una vez terminado, seleccionar todas las ocurrencias con ese estilo en la Ventana de Estilos y borrarlas de una vez pulsando Supr. Lo mismo para ocultarlas. Lo comento porque veo más complicado el mantener los dos documentos abiertos.

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  4. Interesante información. Seguro que me sirve para futuros escritos

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  5. La leche, hice "Bajo el Sol Naciente" para Cthulhu D100 igual que vosotros la caja negra, incluído el Open Office.

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  6. Para mi lo más bonito del proceso de creación son las interminables discusiones... son siempre de lo más productivo a la hora del desarrollo. Al menos es mi experiencia con Fire Angel.

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  7. Muy buen articulo, la verdad es que me ha servido de mucho sobre todo en motivación personal.

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