3 de junio de 2013

Caja Negra (Making Of) – 2. Sobre las correcciones

Bien sea por azares del destino, llevado de la mano por las musas o por nuestra férrea voluntad, el caso es que después de mucho sacrificio ya tendremos el texto redactado. Habrá costado seis meses, un año, dos… pero por fin habremos rubricado la última palabra. Sin embargo, aún no está terminado. Ni mucho menos. Ha llegado el momento de dejar las vergüenzas al aire y comenzar con las temibles correcciones.

Este paso es recomendable realizarlo justo después de tener el texto terminado y nunca antes -si acaso una revisión muy rápida-, pues de lo contrario se corre el riesgo de quedar atrapados en el llamado “bloqueo del escritor”. Este mal se produce cuando se entra en una dinámica de escribir-corregir-escribir-corregir…, que nos ralentizará constantemente de nuestro verdadero objetivo: terminar nuestro trabajo. Al corregir antes de tiempo nos daremos cuenta de que no somos tan buenos como pensábamos, y ante la frustración de que nuestro trabajo no está quedando como realmente esperábamos, terminemos por abandonar.

Nunca debemos dejar que eso nos ocurra. Por eso es importante obviar este paso hasta tener nuestro texto finiquitado.

En la Marca del Este contamos con tres pasos de revisión: la propia corrección del autor, una corrección externa de estilo y una revisión de las reglas inmersa en el playtesting.

Así pues, nos disponemos a corregir como autores. Este paso se puede llevar a cabo de diferentes maneras: leyendo con detenimiento en la pantalla del ordenador, en voz alta, o imprimiendo el texto y corrigiendo directamente sobre el papel. Personalmente aconsejo este último método, que es el que utilizamos, pues es el más cercano a una lectura real. En cualquier caso, todos los métodos de corrección tienen en común que deben hacerse con detenimiento, estudiando con cuidado las frases, cazando el error (ortográfico y gramatical), eligiendo la manera más sencilla y clara de decir las cosas. No nos puede temblar el pulso a la hora de eliminar palabras, frases, páginas enteras si es necesario. Ya sé que es una faena tener que despreciar todo aquello que con tanto trabajo hemos escrito, pero a veces es necesario hacer sacrificios en favor de la consistencia de nuestra obra, ya sea porque hemos encontrado incongruencias en nuestro argumento, o porque hemos cambiado de planes sobre la marcha. En esta campaña se han eliminado tantas escenas que darían para un nuevo suplemento.

Corregir, pasar a limpio a nuestro documento madre, seguir corrigiendo y así hasta el final. Y cuando hayamos terminado con esta engorrosa fase, volver a empezar. Sí, no creas que con una pasada ya tendrás un texto depurado. A menos que seas Hemingway, claro. Por cada nueva lectura que hagas a tu trabajo, más depurado lo presentarás al final. También te darás cuenta de que cada vez te resulta más sencillo corregir, ya que hay menos fallos que solventar, y que tu texto empieza a parecerse mucho a lo que tenías en mente.

Correcciones en colores para diferenciar las distintas pasadas

Pero claro, también hay que saber parar, decir basta, hasta aquí. Pues no importa las vueltas que le demos a nuestro texto. Siempre, pero siempre, encontraremos algo que corregir. Incluso cuando el trabajo ya esté impreso pensarás: “aquí debí haber puesto esto o aquello”. Pero llega un punto en el que hay que asumir que la perfección no existe y es hora de pasar a la siguiente fase.

La corrección de estilo. Normalmente de este punto se encargará alguien con grandes conocimientos del lenguaje (filólogos, lingüistas, correctores…). En nuestro caso, que no pasamos de meros aficionados, contamos en la Marca con la colaboración de Sibisse, nuestra filóloga-correctora-jugadora. No importa las vueltas que le hayamos dado a nuestro trabajo, que ella siempre nos hará notar fallos invisibles a nuestros ojos. Encomiable es el trabajo que está realizando con “La llamada de los dioses”. Terminado su trabajo, aún debe pasar una nueva criba a nivel editorial, con una última revisión a cargo de Jose Joaquín Rodríguez, que da el último pulido al texto antes de entrar en maquetación.

Ejemplo de una corrección de estilo

Pero aún con todo, el texto también hay que revisarlo también a otro nivel. En concreto hablamos de una revisión del sistema. Porque claro, estamos hablando de un juego de rol (o de una campaña en este caso), con reglas, algoritmos y un sistema de progresión. Así que no basta con un texto depurado, también tiene que estar equilibrado y ser consecuente con las reglas y la ambientación. No pueden existir incongruencias con las cajas precedentes (roja, azul y verde). El encargado de esta fase es Pedro Gil (Steinkel), cuya sobrada experiencia en juegos de rol es incuestionable.

En cualquier caso, esta última revisión está muy relacionada con la fase del playtesting de la campaña, de la que daremos buena cuenta en una próxima entrada.

6 comentarios:

  1. Making Of. Of = De, Making= Hacer. Making Of = Cómo se hizo.
    Off = Fuera de. Making Off = enrollarse, besarse con pasión = My girlfriend and me were making off at the party = Mi novia y yo nos estábamos enrollando en la fiesta.

    ResponderEliminar
  2. ... y hablando de correcciones, gracias por la aclaración ;)

    ResponderEliminar
  3. Gracias a vosotros por vuestro magnífico trabajo. :D

    ResponderEliminar
  4. Uy, voy a hacer mi papel de corrector de estilo: "Make Out" es enrollarte/besarte con alguien. "Make Off" es huir o escapar. "My girlfriend and me were making off at the party" quiere decir que aprovechando la fiesta os fugasteis, posiblemente para hacer un poquito de "make off" sin que os molestaran.

    ResponderEliminar
  5. Gracias Jose! ^_^ Uno nunca sabe suficiente!! Jajaja :D

    ResponderEliminar